
Su presencia
Lo reconocerás.
Puebla los esplendores de la roca,
el vino en las tinajas,
la danza que dormita en siete cuerdas.
Lo sentirás llegar,
lo anunciará la niebla de su túnica,
su voz cansada.
Verás su mano acariciar los rostros
de todo aquel a quien amaste un día.
Quizá nadie le prestará atención
porque sucede con la sutileza
de un secreto cansado de ocultarse.
Verás las líneas que se tornan bruma,
los confusos colores,
las precisas palabras silenciadas.
Podrás verlo llegar algunas veces
desordenar lunares,
borrar aceras,
sus filos al final de una sonrisa.
Llegará.
Y cuando ofrezca el fruto de su fuente
toma sin miedo. Observa.
Porque eso será todo lo que quede,
los bordes diluidos del recuerdo,
la nostalgia:
las formas inexactas
de la vida.
