
El inmortal
No recuerdo mi nombre ni mi cara
mi voz, que borró el tiempo, no es la mía.
Hoy sé lo que es el tiempo y la agonía
que un terco no haber muerto me depara.
Aquél que urdió los astros ha provisto
los dos metros de tierra y el infierno,
que no es sino saber que soy eterno,
saber que fui algún hombre y que no existo.
Arrojado a las sombras, he nacido,
y alguna vez amé, sé que eso es cierto
que vi el amanecer y el mar abierto
y en este olvidar ser, sin ser ni olvido,
añoro algo de aquello que he vivido:
saber que alguna vez yo estaré muerto.
