
Ciudad nueva
El dócil picaporte delataba
el peso de tu mano sobre el hierro,
el núbil peso de lo que aún no ha sido.
Y cuánto has caminado para hallar
un mapa que condense el horizonte,
un eco de tu nombre en tus pisadas.
Ahora estás delante y solo sabes
que allí, detrás de ella, está tu vida.
Ahora
que nada es de la tierra y todo es tuyo,
que es espera tu nombre
y un mundo que se abre y viene y tiembla:
ahora eres las calles que te llaman
con sus portales que pretenden, lentos
tomar quién sabe qué en qué despedidas,
con sus voces templadas de futuro.
Ahora escuchas tu verdadero nombre.
Porque tan solo ahora
todo existe.
Ahora
que todavía es pronto.
Que todavía es pronto para que sea cierto.
