
Aliquis me fecit
(Alguien me hizo)
(
«Did he who made the lamb make thee?»
WILLIAM BLAKE
En las orillas
de algún remoto río ya sin nombre
alguien ha hundido el rostro y
sólo llora.
Y lo sé:
habita todavía el tiempo,
sobre la suave sumisión del mármol,
la mano blanca
y el sudor perdido.
El suspiro, el dolor encadenado
debajo de una sombra de certeza,
el triste amor por el cobijo irguiéndose,
tensándose en los hombros de los Atlas,
el grito y el fragor que llamo historia.
Existe un rastro invicto, existe
un hálito en el barro, una prisión,
la firma de quien ya no tiene nombre
y sabe que aún la muerte se arrodilla
si un hombre dice al mundo «yo he vivido».
Un alma, una vida, un pasado
que habitan más las cosas que los cuerpos.
Y lo sé:
no existe una belleza tan desnuda,
que no diga en silencio «alguien me hizo»,
que no esconda en su piel algún temblor
clamando su otra sangre ya callada.
Y esta noche sin dueño sólo callo.
Acerco a ti mi cuerpo,
Y en este gesto exacto y temeroso,
profundo como la respiración
de un tigre,
como un cordero,
me pregunto.
Y es algo que me acerca al polvo alzándose
al vivo olor de la madera fresca.
Lo más cercano acaso
al misterio y la luz de una plegaria.
Cierro los ojos.
Y quizá alguien aún siga llorando
sentado junto a un río
ya sin nombre.
