Sostenido en un descomunal soporte ensayístico, en un profuso conocimiento de la tradición literaria y en un excepcional talento para la escritura, Jorge Pérez Cebrián se ha incorporado hace ya tiempo, al menos desde su portentoso libro anterior (Pero nunca los huesos de las aves) de forma consciente y con premeditado impulso a esa tradición del poeta como chamán, oficiante y médium que profesa un ejercicio inspirado, a la vez filosófico y sacerdotal.Santos Domínguez Ramos
Prólogo de Canciones de la tierra y otros poemas

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