
Porque allí, en aquel lugar,
bastaba el mundo.
Bastaba
que tus dos manos se abriesen
y dejar en sus líneas mi destino...Como un regreso (La lumbre del barquero)
bastaba el mundo.
Bastaba
que tus dos manos se abriesen
y dejar en sus líneas mi destino...Como un regreso (La lumbre del barquero)